Sala Capitulares del ayuntamiento de Córdoba. Septiembre-octubre 2008.

12g.190x160, acrílico-tela-tabla. 2008

5g.150x120, mixta-tela-tabla.2007

44p.40x35, mixta-tela-tabla.2008

38p. 40x35, mixta-tela-tabla.2008

35p. 40x35, mixta-tela-tabla. 2007






Texto catálogo: Manolo Garcés
Los domingos por la tarde salgo a pasear sin determinar un rumbo. Ante mis ojos se extiende el perfil de una ciudad de casas bajas que se eleva en las áreas de la periferia. Me gusta caminar ligero y observar con lentitud, esperando el encuentro de lo imprevisible. A veces, en ese tránsito por largas avenidas, ruido de motores, el viento que anuncia la noche, percibo que el paisaje se diluye en una extraña impresión que se escapa a mi entendimiento.
Por unos segundos, la mente no es capaz de procesar el significado de las cosas que deberían dotar de lógica a esta escena. El intrincado panorama de objetos son tan sólo formas, colores y luces que se hallan fuera de su concepto: un único plano donde se funden el material urbano y el fondo que lo envuelve.
Y en la agitación de los sentidos, esos indómitos espacios desanudan la emoción limpia y primitiva de los primeros años de vida que, en ocasiones, emerge para salirse de la línea del tiempo.

12g.190x160, acrílico-tela-tabla. 2008
5g.150x120, mixta-tela-tabla.2007
44p.40x35, mixta-tela-tabla.2008
38p. 40x35, mixta-tela-tabla.2008
35p. 40x35, mixta-tela-tabla. 2007






Texto catálogo: Manolo Garcés
Los domingos por la tarde salgo a pasear sin determinar un rumbo. Ante mis ojos se extiende el perfil de una ciudad de casas bajas que se eleva en las áreas de la periferia. Me gusta caminar ligero y observar con lentitud, esperando el encuentro de lo imprevisible. A veces, en ese tránsito por largas avenidas, ruido de motores, el viento que anuncia la noche, percibo que el paisaje se diluye en una extraña impresión que se escapa a mi entendimiento.
Por unos segundos, la mente no es capaz de procesar el significado de las cosas que deberían dotar de lógica a esta escena. El intrincado panorama de objetos son tan sólo formas, colores y luces que se hallan fuera de su concepto: un único plano donde se funden el material urbano y el fondo que lo envuelve.
Y en la agitación de los sentidos, esos indómitos espacios desanudan la emoción limpia y primitiva de los primeros años de vida que, en ocasiones, emerge para salirse de la línea del tiempo.
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Observo la superficie del lienzo, bloqueado por la elección del tema, el orden compositivo y la atmósfera que deseo transmitir. Empiezo pintando pequeños bocetos sobre cartón. Son imágenes que combinan elementos abstractos y figurativos trabajados muy rápido, sin pensar mucho, casi automáticamente. Ejercito la intuición para madurar una estrategia y un estado mental de aproximación al cuadro.
El desarrollo de la obra es pausado: pinto con rapidez pero tomo lentas decisiones. A veces, percibo que el reflejo de un diminuto espejo suspendido en algún lugar del cuadro me devuelve a la realidad.
Inauguración

Observo la superficie del lienzo, bloqueado por la elección del tema, el orden compositivo y la atmósfera que deseo transmitir. Empiezo pintando pequeños bocetos sobre cartón. Son imágenes que combinan elementos abstractos y figurativos trabajados muy rápido, sin pensar mucho, casi automáticamente. Ejercito la intuición para madurar una estrategia y un estado mental de aproximación al cuadro.
El desarrollo de la obra es pausado: pinto con rapidez pero tomo lentas decisiones. A veces, percibo que el reflejo de un diminuto espejo suspendido en algún lugar del cuadro me devuelve a la realidad.
Inauguración
Sesión musical de jazz en vinilo a cargo de Gómez Losada.
Circular por la ciudad interior.
Vicente Luis Mora
Ningún adjetivo iguala la pureza de este azul. Charles Tomlinson, “Autumn”
Reflexionemos un momento sobre los versos de Tomlinson. Nos recuerdan a la frase de siempre, la de que una imagen vale más que mil palabras. Y sin embargo, ambas afirmaciones –el poema de Tomlinson, el lugar común sobre el poder de la imagen– son palabras, están hechas de palabras. Si aceptamos que son ciertas, es su exposición escrita o verbalizada lo que las dota de sentido, lo que las construye y, por tanto, es su condición de palabras y no de imágenes lo que crea la verdad para los demás, para todos aquellos que no pensamos tales ideas los primeros. Con lo cual, nos damos cuenta de que las cosas no son tan sencillas. Reparamos en que que hay dos representaciones diferentes, la visual y la verbal, y que no hay más verdad en una que en otra, en principio. Porque, en un segundo momento, establecidas ambas, Tomlinson tiene razón. No hay nada más puro que el azul, ni siquiera las palabras “puro” (de torpes polisemias) y “azul”, que es una palabra hermosa, pero no tanto como un azul determinado y puro. Por ejemplo: el azul de los cielos de Nuevo México. Por ejemplo: el azul tocado por Manuel Garcés.
Garcés es un pintor atravesado por el talento. Inquieto, curioso, ávido lector, paseante incansable de la ciudad, atento a lo que le rodea, su obra encuentra –a pesar de esa actitud de búsqueda– su máxima inspiración en su interior, en el procesador intuitivo que deglute toda esa experiencia vital y ese conocimiento, para luego producir un fluido inconfundible que impregna cada una de sus telas. Piezas llenas de coches, de farolas, piezas que, como las de Cy Twombly, parecen reproducir los grafitis de los muros. La ciudad está ahí en los cuadros, de acuerdo, pero ¿qué ciudad? Los espacios de sus obras, salvo aquellos que provienen de fotos impresas, son utópicos, están fuera de un lugar concreto, son arquetipos de edificios, de patios de juegos, de solares a las afueras. Son universales urbanos, quizá la suma o el mínimo común denominador de todos los espacios que ha ido viendo Garcés en su incansable buscar. “Salgo a la calle y hay calle. Me echo a pensar y hay siempre pensamiento. Esto es desesperante”, escribía César Vallejo en sus Poemas en prosa. Lo abstracto y lo figurativo, el ensueño y lo real, lo reconocible y el delirio se dan la mano, la “circulación” que titula la serie puede ser esa búsqueda sistemática de imágenes, puede ser la deriva situacionista por la ciudad, puede ser una circulación inversa, la de la ciudad por uno: “La ciudad desvelada circula por mi sangre como una abeja” (Octavio Paz, Libertad bajo palabra).
De esta serie de Manuel Garcés no sale uno igual que entra. Se sale de estos cuadros con una experiencia más, con una nueva sensación de desconfianza frente a la ciudad. ¿De verdad son esos edificios lo que parecen? ¿No estarán a punto de disolverse en el gris? ¿No abriré la ventana y me encontraré un sinnúmero de puntos rojos, no será el suelo un conjunto de líneas negras paralelas cubierto de terrazo? El veneno de la ciudad paralela ya está circulando por nuestras venas, al dejar atrás los cuadros de Garcés. Sólo nos queda la esperanza de que, al despertarnos mañana, hallemos en el espejo una muestra de ese azul perfecto, de ese puro azul al que no puede definir, jamás, ningún adjetivo.
Albuquerque, Estados Unidos, julio 2008
Algunos artículos publicados:

Revista Paraíso (Ayuntamiento de Córdoba)

El día de Cordoba. Jesús Alcaide

Cuadernos del sur. Ángel Luís Pérez Villén





6 comentarios:
un placer tu exposición excelente pintor y amigo mío
ya estoy por aquí manolo!
Estoy dando una vuelta por aquí.
Me gusta y me siento agusto mirando lo que haces.
"Tengo un gran interés por contar una realidad en la que habiten sensaciones positivas y vitales; quiero que la pintura construya una existencia placentera", este comentario tuyo lo comparto al cienporcien, porque la pintura (y la vida en definitiva) la entiendo de la misma forma.
Un abrazo.Maribel.
Que gustazo y que placer reencontrarme con su obra años despues de aquellos maravillosos años en la calle San Luís... ya entonces estaba claro, que había un artista dentro de ese estudiante de arte!!! Abrazos enormes desde La Carolina y que nos encontremos en el mundo real despues de este encuentro en la Web... Juanjo (www.rgrm.es)
manolo, cuánto tiempo. no sé si ud. me recuerda, santi el que vive ahora en madrid, amigo de su querido hermano el bailongo sin ritmo. no sé si recuerda aquella vez que nos encontramos un mediodía en la corredera y nos tomamos unos medios hasta bien avanzada la tarde, en el petri creo que fue, antes de que remozaran la plaza. es ud. un castizo, un senequista. tengo un blog (como tantos otros) llamado www.wat-a-nabe.blogspot.com.no es ná especial, pa poemas, afotillos y reflexiones. a ver si hace ud otra expo en madrí y voy a verla. recuerdos pa usté y su hermano (del q poco sé pq no es muy comunicativo x internet).un abrazo lento.
Qué tal Manolo, aquí te anoto el enlace de mi blog para que estemos en contacto: http://eugeniorivasherencia.blogspot.com/
Por supuesto, estás invitado a la inauguración de SANTOS Y SIMULACROS el día 3 en Úbeda. Sería un plcer verte por allí. De todos modos ya estamos en contacto.
Saludos.
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